No todo es color de rosa. Así como el comercio internacional tiene muchos beneficios, también enfrenta varias barreras que pueden dificultar las operaciones de las empresas, sobre todo cuando están comenzando.
Una de las más comunes son las barreras arancelarias, es decir, los impuestos que se aplican a las importaciones o exportaciones. Por ejemplo, si un país pone un arancel del 20% a los productos mexicanos, eso puede hacer que nuestro producto llegue más caro y pierda competitividad.
Luego están las barreras no arancelarias, que a veces son más difíciles de detectar. Estas incluyen requisitos sanitarios, certificaciones, cuotas o incluso normas culturales. Hace poco leí el caso de una empresa mexicana que quiso exportar galletas a Japón, pero no cumplía con las regulaciones de etiquetado, y perdió la oportunidad. Es un claro ejemplo de cómo los detalles importan.
Otra barrera importante es la falta de experiencia. Muchas PYMES no saben cómo empezar a exportar o importar, no conocen los tratados vigentes, y no tienen una logística bien organizada. En este punto, el acompañamiento de organismos como la Secretaría de Economía o ProMéxico (cuando estaba activa) puede ser clave.
A veces siento que en México falta más apoyo y capacitación para los pequeños negocios que quieren internacionalizarse. Yo, si tuviera una empresa, sí buscaría asesoría antes de lanzarme al mercado internacional, porque no es tan fácil como parece.
Referencias:
Cortes, D. (2023, 3 noviembre). Barreras al comercio internacional | 2025. Maestrías y MBA. https://www.cesuma.mx/blog/barreras-al-comercio-internacional.html



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